PODEMOS IR A LA SIGUIENTE DIRECCION Y ALLI ENCONTRAMOS LA MISA TRIDENTINA, ESPECIALMENTE EL ORDINARIO / PIO V

 

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El sacerdote se reviste antes de la misa. Oraciones.


Se coloca el amito sobre la cabeza:

Impone, Domine, capiti meo galeam salutis, ad expugnandos diabolicos incursus.


Cuando se pone el alba:

Dealba me, Domine, et munda cor meum; ut, in sanguine Agni dealbatus, gaudiis perfruar sempiternis.


Cuando se coloca el cíngulo en la cintura:

Praecinge me, Domine, cingulo puritatis, et extingue in lumbis meis humorem libidinis; ut maneat in me virtus continentiae et castitatis.


Cuando coloca el manípulo en el brazo izquierdo.

Merear, Domine, portare manipulum fletus et doloris; ut cum exsultatione recipiam mercedem laboris.


Cuando coloca la estola alrededor de su cuello.

Redde mihi, Domine, stolam immortalitatis, quam perdidi in praevaricatione primi parentis; et, quamvis indignus accedo ad tuum sacrum mysterium, merear tamen gaudium sempiternum.


Cuando se pone la casulla:

Domine, qui dixisti: Jugum meum suave est et onus meum leve: fac, ut istud portare sic valeam, quod consequar tuam gratiam

 

Las Oraciones De Revestirse

(Dicho en la Sacristía mientras el Sacerdote se prepara para la Misa)

(Primero, lavándose las manos, él dice: )

Dé fuerza, Oh Señor, a mis manos por este lavado, de modo que pueda servirle sin el pecado, físico o mental.


{Entonces, si él utiliza el Amito, él dice: }

Señor, pone el casco de salvación en mi cabeza, que pueda ser defendido contra las incursiones el diablo.


{Poniéndose la Alba, él dice: }

Hágame blanco, Oh Señor, y limpie me boca, de modo que, lavado en la Sangre del Cordero, pueda ofrecerle alabanza por siempre.


(Poniéndose el ceñidor, él dice: )

Ate me, Oh Señor, con el ceñidor de la pureza, y extingue las llamas de la lujuria en mí; que las virtudes de continencia y de castidad puedan encontrar raíz en mí.

 


(Poniéndose la Estola, él dice: )

Adórneme, Oh Señor, con la estola de inmortalidad, cual fue perdida con las mentiras de nuestros primeros padres; que, aun siendo índigo para poder entrar en sus misterios sagrados, pueda merecer alegría eternal por ellos.



(Poniéndose la Casulla, él dice: )

Oh Señor, Ustedque dijo: "Mi yugo es fácil, y mi carga es liviana"; hágame digno para llevar ese yugo y esa carga, de que pueda ganar su gracia.

Amén.

 


La Procesión De Entrada

{Mientras en procesión de la Sacristía al Santuario, el Celebrante, los Asistentes,
y los Acólitos cantan o dicen El Asperges o El Salmo 42:}

El Asperges

{Desde Domingo de Trinidad hasta Domingo de Ramas es dicho:}

SACERDOTE: Rocíame . . .

TODOS: . . . con el Hisopo, Oh Señor, y me limpiara; Lávame, y seré más blanco que la nieve.

Tenga misericordia en mi, Oh Señor, según Su Gran misericordia.


(En tiempo de Pascua -- Domingo de Ramas hasta Domingo de Trinidad -- es dicho: )

SACERDOTE: ¡Vi la agua . . .

TODOS: . . .fluyendo del derecho del Templo - Aleluya!
Y a todos a quien vino esa agua fueron salvados, y ellos dirán: ¡Aleluya!

De le alabanza al Señor, porque Él es bueno; ¡porque Su misericordia perdura por siempre!


(Y continua: )

TODOS: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, es ahora, y será siempre, por los siglos de los siglos, Amén.


(La Antífona se repite: )

SACERDOTE: "Rocíame . . ." o "Vi la agua . . ."

 

TODOS: "Ten misericordia. . ." o "De le alabanza . . ."


(Y continua con: )

SACERDOTE: Oh Señor, demuestra Su misericordia en nosotros.


TODOS: Y concédanos Su salvación.

 

SACERDOTE: Oh Señor, oye mi rezo,

 

TODOS: Y deje mi grito venir a Usted.

 

SACERDOTE: El Señor sea con vosotros.

 

TODOS: Y con tu espíritu.

 

SACERDOTE: Roguemos: Graciosamente óyenos, Oh Señor santo, Padre Todopoderoso, Dios Eterno; y envié Su ángel santo del cielo, quien puede guardar, acariciar, proteger, visitar, y defender a todos que están congregados en este lugar. Esto le pedimos por Jesús Cristo Nuestro Señor, quien vive y reina con Usted y el Espíritu Santo, ahora y siempre un Dios, por los siglos de los siglos.

Amén

 

  

 

 

 

 

Una vez que el Celebrante ha preparado el Cáliz en el altar y ha registrado el Misal, baja las gradas, hace la genuflexión al Santísimo Sacramento encerrado en el Sagrario y empieza con la señal de la Cruz, diciendo (y todos los asistentes con él):

 

En el nombre del Padre, y del hijo,

Y del Espíritu Santo. Amen

 

Ant. Me acercare al altar de Dios.

     Al Dios de mi alegría y de mi gozo.

 

 

SALMO 42

Júzgame OH Dios y defiende mi causa líbrame de esta

 

 gente malvada: de esos inicuos traidores.

A. Pues eres tu Ho Dios mi refugio ¿por que me rechazas? ¿Por qué he de andar en luto, bajo la opresión del enemigo?

S. Manda tu luz y tu verdad ella me guiara y me acompañaran a tu monte santo, a tus tabernáculos.

A. Y me acercare al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo.

S. Te cantaré a la citara; Ho Dios, Dios mío ¿Por qué te abates alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de mi?
A. Espera en Dios; que aun le alabare. El es la alegría de mi rostro, el es mi Dios.
S. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
A. Como era en un principio y ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amen


S. Me acercare al altar de Dios
A. Al Dios de mi alegría y de mi gozo.                            

S. Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
A. Que hizo los cielo y la tierra.

 

Yo pecador me confieso a Dios. etc

 

Acto de Contrición y Absolución
Para acercarnos a Dios debemos humillarnos y reconocernos públicamente pecadores, rezando, después del Celebrante, el Acto de contrición, y recibiendo de él la absolución de las faltas veniales

 

 

Yo, pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre; que pequé gravemente con el pensamiento, palabra, y obra, (dándose tres golpes de pecho) por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos, y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.

 

 

S. Dios todo poderoso tenga misericordia de vosotros, y perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna.

A. Amen

 

 

 

PEDIMOS LA REMISION DE LOS PECADOS

 

S: El Señor omnipotente y misericordioso nos dé la

 

indulgencia absolución, y remisión de nuestros pecados. amen

 

S: Oh Dios, vuelto Tú nos darás vida.
M: Y tu pueblo se regocijará en Ti.
S: Haznos ver Señor tus piedades.                                                     
M: Y danos tu ayuda salvadora.

S: Señor, escucha mi oración.
M: Y llegue a Ti mi clamor.

S: El Señor sea con vosotros.
M: Y con tu espíritu.

 

 

NUESTRA ORACION POR LA PUREZA

 

EL CELEBRANTE SUBE AL ALTAR

Obtenido con todo esto el beneplácito del Señor, el sacerdote junta las manos, y, subiendo las gradas del l altar, besa la piedra del mismo (la piedra del Sacrificio o piedra sagrada).
Este beso al altar, significa el respeto, la veneración, el amor del Sacerdote por Jesucristo, representado por el altar.
La piedra del altar, siempre contiene las reliquias de Santos Mártires.. Besando el altar, el Sacerdote muestra su unión con todos los Santos glorificados, reunidos en Christo, su Señor, y nos recuerda la obligación de ofrecernos, de inmolarnos como los Santos, si es que verdaderamente queremos participar del Sacrifico de Jesucristo.

 

OREMOS. 

 

 

Te, suplicamos, Señor, que borres nuestras iniquidades:

 

para que merezcamos entrar con pureza de corazón en el

 

Santo de los Santos. Por Cristo Nuestro Señor. Amen.

 

 

 

 

 

NUESTRO DOLOR POR LOS PECADOS

E inclinado sobre el altar, continúa diciendo 

Rogámoste, Señor, que por los méritos de tus Santos,

 

 cuyas Reliquias yacen aquí (y besa el altar), y de todos

 

 los Santos, te dignes perdonarme todos mis pecados. Amen.

PRIMERA INCENSACIÓN

 

(Se omite en las misas rezadas y en las cantadas de Difuntos) 

  El diácono presenta al Celebrante la naveta con el incienso y le pide que lo bendiga, diciendo: 

  Diácono: Benedicite, Pater reverende.

  Diácono: Y mi clamor llegue hasta Ti.

  Sacerdote: Ab illo bene U dicaris, in cujus honore cremaberis. amen.

  Sacerdote: Bende U cido seas por Aquél en cuyo honor vas a ser quemado. Así sea.

  El humo del incienso simboliza la oración de los Santos, y la nuestra, que sobre todo durante la Misa debe dirigirse hacia Dios igual que el incienso que se eleva al cielo. 

  La incensación del altar es un homenaje de adoración a la Majestad divina, y una señal de reverencia a las reliquias de los Santos y al mismo altar. 

  Antes de incensar, el Sacerdote, en honor de la Santísima Trinidad, pone en tres veces el icienso en el fuego del incensario, y lo bendice haciendo el signo de la Cruz. Después, inciensa primero la Cruz del altar, después las reliquias del mismo, y después al altar. Seguidamente, es incensado tres veces el Sacerdote, porque él representa a Jesucristo y es el Ministro de Dios.  

El Celebrante se dirige al Misal para rezar el Introito. 

 

EL INTROITO

Véase el – INTROITO – misa de hoy. 

 

                                                                                     Señor, ten piedad ! (3 veces)


¡

Cristo, ten piedad ! (3 veces)


¡
Señor, ten piedad ! (3 veces) 

 

Se unen todos al Celebrante diciendo

 

EL GLORIA

 

NUESTRO HIMNO DE ALABANZA

 

Se omite en Adviento, Septuagésima, Cuaresma y las Misas Feriales, Votivas y de Réquiem 

Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Alabamoste. Bendecimoste. Adoramoste. Glorificamoste. Gracias Te damos por tu inmensa gloria. Señor Dios, Rey de los cielos, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo unigénito Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas los pecados del mundo, apiádate de nosotros. Tú, que quitas los pecados del mundo, acoge nuestra suplica. Tú, que estás sentado a la diestra del Padre, apiádate de nosotros. Porque Tú sólo eres santo. Tú sólo Señor. Tú sólo Altísimo, Jesucristo. Con el Espíritu Santo † (hacen la señal de la cruz) en la gloria de Dios Padre. Amen 

 

- El Señor sea con vosotros.

 

-     Y con tu espíritu.

 

 

 

4. - Oración-Colecta
(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)

Puede haber dos, tres o más "Colectas", según el rito y la categoría de la fiesta. Los fieles pueden contentarse con la primera, que es la principal.
5. - 1ª Lectura bíblica: La Epístola
(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)
Terminada la epístola responde el Diácono: Deo Gratias.)

6. - Salmodia: Gradual - Aleluya -Tracto
(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)

7. - 2ª Lectura bíblica: El Evangelio
(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)                                                             

                                                        

                                                                                                                                                                

No atreviéndose a poner en sus labios la palabra de Dios sin antes purificarlos convenientemente, el Celebrante (y en las misas cantadas el Diácono), reza esta breve oración preparatoria, con la que también los fieles se han de disponer para leer el Evangelio: 

 

 

Limpia mi corazón y mis labios, Dios omnipotente, que

 

purificaste los labios del Profeta Isaías con un carbón encendido, dígnate por tu gloriosa misericordia purificarme de manera que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

LA SIGUIENTE ORACION SE OMITE EN LAS MISAS DE DIFUNTOS

PARA EL DIACONO

  

Dame, Señor, tu bendición.

 

S.El señor esté en mi corazón y en mis labios, para que pueda anunciar digna y competentemente su Evangelio. Amen.

 

EL EVANGELIO

NUSTRA INTRODUCCION DIVINA

 

S: El Señor sea con vosotros.
M: Y con tu espíritu.
S: Continuación del santo   Evangelio según N...
M: Gloria a ti Señor.

 

 

 

Sigue la lectura o canto del Evangelio del día. Todos lo escuchan de pie. al terminar de leerlo, el Sacerdote besa el Misal en señal de respeto. Terminado el Evangelio, se responde: Laus tibi

s. Por las palabras del Evangelio sean borrados nuestros pecados

 

 

 

Christi. - Credo
(Se dice todos los domingos, fiestas de precepto, fiestas de Nuestro Señor, de la Virgen, de los Apóstoles, de los Doctores, etc.)

Ahora rezan todos los asistentes, con el Celebrante, la siguiente solemne profesión de fe:

 

 

EL CREDO DE NICEA

 

NUESTRA PROFECION DE FE

Creo en un solo Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor, Jesucristo. Hijo       5 unigénito de Dios. Y nacido del Padre, antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero. Engendrado, no hecho; consubstancial al Padre, por quien todas las cosas fueron hechas. El cual por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó de los cielos.

(Se arrodillan todos.) 

Y POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO, SE ENCARNO DE LA VIRGEN MARÍA Y SE HIZO HOMBRE. Crucificado también por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos; padeció y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Y subió al cielo y está sentado a la diestra del Padre. Y ha de venir otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin. Creo también en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, el cual procede del Padre y del Hijo. Quien con el Padre y el Hijo, Juntamente es adorado y glorificado, el cual habló por los profetas. Creo en una Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos y la vida (hacen la señal de la cruz) +del siglo venidero. Así sea.

 

 

S: El Señor sea con vosotros.
M: Y con tu espíritu.

 

-       Ofrecimiento de la Hostia
El
Sacerdote ofrece la Hostia grande (y también las pequeñas si las ubiere), Levantando la patena con la Hostia, dice:

-       Y haciedo una cruz con la patena sobre el corporal deposita la hostia y coloca la patena debajo del corporal. 

 

 

Sacerdote:

 

Recibe, oh Padre Santo, todopoderoso y eterno esta

 

Hostia inmaculada y que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a Ti, Dios mió vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los circunstantes, y también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos; a fin de que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación y vida eterna. Amen.

                                                                                        

El Sacerdote echa en el Cáliz un poco de vino y con la cucharilla unas gotas de agua, símbolo el vino de la Divinidad y el agua de la Humanidad. Jesús, Hijo de Dios, Dios y Hombre, va a ofrecerse sobre el altar, y, con Él, se ofrecerán, unidos al Celebrante, todos los asistentes. Todos los fieles, junto con Jesucristo, formamos un cuerpo misterioso, un cuerpo místico: Jesucristo es la cabeza y nosotros los miembros. 

 

 

 Sacerdote:  

NUESTRA UNION CON CRISTO

 

OH Dios, que maravillosamente criaste en dignidad la naturaleza humana y con mayores maravillas la reformaste: concédenos, por el misterio de esta agua y vino, que participemos de la divinidad de Aquel que se digno participar de nuestra humanidad, Jesucristo, tu Hijo Señor nuestro, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amen.

ORDO INCENSANDI OBLATA

juxta Rubricas Missalis Romani (Rit. celebr. Missam, VII, 10)

 

en forma de cruz

 

En forma de circulo

 

 

 

NUSTRA ORACION POR TODO EL MUNDO

Ofecemoste,Señor, el Cáliz de salvación, implorando de tu clemencia para que llegue con suave fragancia suba hasta el acatamiento de tu Divina Majestad, por nuestra salvación y la de todo el mundo. Amen.

 

Ofrecimiento del Sacerdote y de los fieles

 

Dígnate, Señor, acoger benignamente a tus siervos que

 

acuden a ti con espíritu humilde y corazón contrito: para que te sea grato Señor Dios, el sacrificio que hoy te ofrecemos.

 

Y bendiciendo las ofrendas, el Celebrante continúa:

 

 

Sacerdote:

 

Ven, Dios santificador, omnipotente y eterno, y ben  

 

dice este sacrificio preparado a tu santo nombre!

 


SEGUNDA INCENSACIÓN

 

(Se omite en las misas rezadas)

  Esta nueva incensación tiene por objeto honrar el Cáliz y la Hostia ofrecidos, el altar, el Celebrante, los Ministros sagrados, y todos los fieles asistentes, envolviéndolo todo en una misma oleada de fervorosa oración.

  Antes de hacer uso del incienso, el Celebrante lo bendice diciendo:

   Per intercessionem beati Michaelis Archangeli, statis a dextris altaris incensi, et omnium electorum suorum, incensum istud dignetur Dominus bene U dicere, et in odorem suavitatis accipere. Per Christum dominum nostrum. Amen

   Por la intercesión de San Miguel Arcángel, que asiste a la diestra del altar de los perfumes, y de todos sus elegidos, dignese el Señor ben U decir este incienso y recibirlo en olor de suavidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

  Empieza por incensar las ofrendas, diciendo: 

   Incensum istud a te benedictum, ascendat ad te, Domine, et descendat super nos misericordia tua.

  Suba, oh Señor, hasta Ti este incienso que Tú has bendecido, y descienda sobre nosotros tu misericordia.

  Ahora inciensa el Crucifijo y el altar, diciendo:

Salmo 140

  Dirigatur, Domine, oratio mea sicut incensum in conspectu tuo: elevatio manuum mearum sacrificium vespertinum. Pone, Domine, custodiam ori meo, et ostium circumstatiae labiis meis; ur non declinet cor meum in verba malitiae, ad excusandas escusationes in peccatis.

  Suba mi oración, oh Señor, como sube este incienso; valga la elevación de mis manos como el sacrificio vespertino. Pon, oh Señor, guarda a mi boca y un candado a mis labios, para que mi corazón no se desahogue con expresiones maliciosas, buscando cómo excusar mis pecados.

  Y al entregar el incienso al Diácono, le dice:

  Ascendat in nobis Dominus ignem sui amoris, et flamman aeternae caritatis. Amen. 

  Encienda el Señor en nosotros el fuego de su amor y la llama de su eterna caridad. Así sea.

  Y el Diácono inciensa al Celebrante y a los Ministros, y si hay Coro, al clero, y el turiferario inciensa con tres golpes al pueblo en general.

  

 

Lavatorio de las manos
El Celebrante, aunque tiene las manos limpias, se las lava para expresar el deseo qye tiene de la pureza interior, tan necesaria para tratar con Dios. Entre tanto reza el Salmo 25.
SALMO 25

 

  

 

                                                                                                                   

Lavaré mis manos en la inocencia; y andaré en derredor de tu altar Ho señor, haciendo resonar cantos de alabanza y ensalzando todos tus prodigios. Oh señor, yo amo la morada de tu casa, el lugar en que se asienta tu majestad. No juntes con los pecadores, oh Dios, mi alma, ni mi vida con los sanguinarios. Cuyas manos están llenas de maldad, cuyas diestras están llenas de sobornos. Yo, por el contrario, marchare en mi integridad; rescátame y ten misericordia de mi. Ya están mis pies en tierra firme, te bendeciré en la congregación, oh Señor.

Gloria al Padre y al hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amen


Recomendación de la Hostia y del Cáliz
Volviendo al medio del altar e inclinado, el sacerdote recomienda a la Sma. trinidad el Sacrificio que está celebrando para gloria de Dios, honra de los Santos y provecho de los hombres,
diciendo

 

Recibe, oh Trinidad Santa, esta ofrenda que te

 

ofrecemos en memoria de la Pasión, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo y en honra de la bienaventurada siempre Virgen Maria, y de San Juan Bautista y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de éstos Santos y todos los Santos para que redunde en honra de ellos y en nuestra salvación; y para que se digne interceder por nosotros en el cielo aquellos cuya memoria veneramos en la tierra. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amen.

 

Intercambio de oraciones
El sacerdote besa el altar, se vuelve hacia el pueblo y, abriendo y cerrando los brazos como para abrazar a todos en nombre de Cristo, cuyas veces está haciendo, se encomienda a sus oraciones diciendo
:

 

Orad, hermanos, para que este sacrificio mió y vuestro,

 

sea aceptable ante Dios, Padre todopoderoso.

                                                                                                     

Se responde:  

                                                                                                                          

Reciba el Señor de tus manos este Sacrificio, para

 

alabanza y gloria de su nombre, y para provecho nuestro y de toda su Santa Iglesia. Amen.

S: Por todos los siglos de los siglos
M: Así sea.

 

 

- Oración-Secreta
(Cambia cada día y se encuentra en el Propio del Misal)
La Oración-Secreta puede ser una, dos, tres, o más, según haya sido el número de las "Colectasç

 

 

 

 

Prefacio- canon
(El prefacio cambia en algunas festividades)
A modo de introducción, entre Celebrante y monaguillo (o el coro en las Misas cantadas), se entabla el siguiente diálogo:

 

 

 

S: El Señor sea con vosotros.

M: y con tu Espíritu
S: Elevad vuestros corazones!
M: los tenemos elevados al Señor
S: Demos gracias al Señor nuestro Dios.
M: Digno y justo es.

 

Prefacio de la santísima Trinidad

Digno y justo es, en verdad debido y saludable, que de

 

todo tiempo y lugar te demos gracias Señor Santo, Padre todopoderoso Dios eterno. Que, con tu unigénito Hijo y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no con la unidad de una sola persona, sino con una sola naturaleza en tres personas. Pues lo que de tu Ser glorioso por revelación tuya creemos, eso mismo sin diferencia ni separación sentimos de tu hijo, eso mismo del Espitiru santo. De suerte que en la Confesión de la verdad y eterna deidad adoramos la propiedad en las Personas, la unidad en la Esencia, y la igualdad en la Majestad. la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, cantando incesantemente a una voz:

  

Y dicen todos de rodillas

 

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los Ejércitos.

 

Llenos están los cielos y la Tierra de tu gloria. Hosanna en las alturas: Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

 

 

Prefacio Común

Este Prefacio Común se dice en todas la fiestas y Días de Semana( ferias) que no tienen Prefacio propio

 

Digno y justo es, en verdad, debido y saludable que en

 

todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, por Cristo Nuestro Señor.

Por quien los Ángeles alaban tu Majestad, las Dominaciones la adoran, la temen las Potestades; los Cielos y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados serafines la celebran con reciproca alegría. Te rogamos que con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:

 

CANON DE LA MISA

Plegaria por la Iglesia
El
Celebrante, levantando los brazos y los ojos hacia el Crucifijo, como para acercárselo más a Cristo y mejor identificar el Calvario con el Altar, reza profundamente inclinado y en silencio:

 

 

 

 

A ti Padre clementísimo, por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, (besa el altar) humildemente rogamos y pedimos que aceptes y bendigas estos dones, estas ofrendas y  

 

estos santos y puros sacrificios; que te ofrecemos,

 

primeramente, por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes pacificarla, protegerla, unirla, y gobernarla por toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo nuestro Papa N., nuestro Obispo N., y todos los que profesan la verdadera fe católica y apostólica.

 

"Momento" de los vivos
El Celebrante extiende y junta las manos mirando al Crucifijo, reza
las primeras palabras de la siguiente oración (hasta N., N.), y, después de una breve pausa, para encomendar a algunas personas en particular y nominalmente, prosigue lo demás:

 

Acuérdate, Señor, de tus siervos y siervas N. y N...., y de

 

todos los circunstantes, cuya fe y devoción te son conocidas; por los que te ofrecemos, o ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por la redención de sus almas, por la esperanza de su salud y conservación; y rinden sus votos a Ti, Dios eterno, vivo y verdadero.

 

Conmemoración de los Santos
Para que la oración de la Iglesia militante sea mejor atendida por Dios Padre, invoca ahora el Celebrante la intercesión de la Sma. Virgen y de los Santos de la Iglesia triunfante, en cuyo honor se ofrece también este Sacrificio:

Unidos por la comunión veneramos, primeramente, la

 

memoria de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y señor Jesucristo:

 

CONTINUACION EN LA PAGINA

  

 

 

COMUNICANTES

 

COMUNICANTES DE NAVIDAD:

 

Unidos en una misma comunión y celebrando el día sacratísimo ( en la misa del gallo se dice: la noche sacratísima) en que la bienaventurada María, conservando su virginidad, dio al mundo, el Salvador, veneramos la memoria, en primer lugar, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre del mismo Dios y Señor nuestro Jesucristo; y también

 

COMUNICANTES DE LA EPIFANIA:

 

Unidos por la comunión Y celebrando el día sacratísimo en que tu unigénito Hijo, coeterno contigo en tu gloria, se mostró visiblemente en la realidad de nuestro cuerpo de carne, veneramos, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y señor Jesucristo; y también

 

COMUNICANTES DE PASCUA:

 

Unidos por la comunión y celebrando el sacratísimo día (la sacratísima noche) de la resurrección según la carne, veneramos, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y señor Jesucristo:

 

 

COMUNICANTES DE LA ASCENCIÒN:

 

Unidos por la comunión y celebrando el sacratísimo día en que el señor nuestro , tu unigénito Hijo, colocó a la diestra de tu gloria nuestra frágil naturaleza unida en El a su Divinidad, veneramos, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y señor Jesucristo:

 

COMUNICANTES DE PENTECOSTES

 

Unidos por la comunión y celebrando el día sacratísimo de Pentecostés , en el que se apareció el Espíritu Santo a los apóstoles en forma de muchas lenguas de fuego veneramos, primeramente, la memoria de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y señor Jesucristo:

y también la de tus bienaventurados Apóstoles y Mártires: Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisogono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y de todos tus Santos; por cuyos meritos y ruegos concédenos en todo ser fortalecidos con el auxilio de tu protección. Por el mismo Cristo Nuestro. Señor. Amen

 

Jesucristo, nuestra Víctima
Cumplido el deber de caridad de encomendar a Dios a la Iglesia militante y triunfante, el Celebrante concentra toda la atención sobre el Cáliz y la Hostia, y extiende sobre ellos ambas manos como para descargar sobre Jesucristo todos nuestros pecados y responsabilidades y constituirlo nuestra Víctima

 

 

Rogamoste pues, señor, recibas propicio esta ofrenda de

 

tus siervos y también de todo tu pueblo; que ordenes en tu paz nuestros días y nos libres de la condenación eterna y nos cuentes el la grei de tus elegidos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

 

 

El Celebrante hace algunas señales de la cruz sobre el pan y el vino. El monaguillo toca la campanilla y, en las Misas rezadas, sube a la grada para levantar la casulla desl sacerdote, facilitándole así sus movimientos.

             

 

             

 

Te rogamos OH Dios, te dignes hacer esta ofreda en todo ben dita, apro bada ratifi cada, razonable y

 

aceptable a fin de que se convierta, en el Cuer po y San gre de tu amadísimo Hijo , Nuestro Señor Jesucristo.

 

  • 1. El día de Navidad y durante su Octava, en el lugar señalado por los tres asteriscos, se añade: *** y celebrando el día sacratísimo en que la inmaculada virginidad de María Santísima dio a luz al mundo al Salvador;  y honrando, primeramente, etc. (sigue arriba)
  • 2. El día de Epifanía y durante su Octava, se añade: *** y celebrando el día sacratísimo en que tu Hijo Unigénito, coeterno contigo en tu gloria, apareció visiblemente en la realidad de nuestra carne corporal; y honrando, primeramente, etc. (sigue arriba)
  • 3. El día de Pascua y durante su Octava, se añade: *** y celebrando el día sacratísimo de la Resurrección de N. Señor Jesucristo, según la carne; y honrando, primeramente, etc. (sigue arriba)
  • 4. El día de la Ascensión y durante su Octava, se añade: *** y celebrando el día sacratísimo en que Nuestro Señor, tu Hijo Unigénito, colocó a la diestra de tu gloria a nuestra frágil naturaleza unida en Él a su Divinidad; y honrando, primeramente, etc. (sigue arriba)
  • 5. El día de Pentecostés y durante su Octava, se añade: *** y celebrando el día sacratísimo de Pentecostés, en que el Espíritu Santo se apareció a los Apóstoles en forma de innumerables lenguas; y honrando, primeramente, etc. (sigue arriba)

 

LA CONSAGRACION 

 

CONSAGRACION DE LA HOSTIA

 

El cual, la víspera de su Pasión, tomo el pan en sus

 

santas y venerables manos, y levantando los ojos al cielo, a Ti, Dios, su Padre omnipotente, dándote gracias, lo  

 

bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

 

Tomad y comen todos de el: PORQUE ESTE ES MI CUERPO

 

Hoc est enim corpus deum.

 

CONSAGRACION DEL VINO

 

De un modo semejante, después de cenar tomando

 

también este precioso cáliz en sus santas y venerables manos, dándote asimismo gracias, lo bendijo y dio a

 

sus discípulos, diciendo: Tomad y bebed de él todos: PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO: MISTERIO DE FE: QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS PARA LA REMISIÒN DE LOS PECADOS.

 

HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI EST

 

AETERNI TESTAMENTI: MYSTÉRIU FÍFEI: QUI PRO

 

VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN MISSIONEM

 

PECCATÓRUM.

 

Cuentas veces esto hiciereis, hacedlo en memoria mía.

HAEC QUOTIESCÚMQUE FECERITIS, IN MEI MEMORIAM FACIETIS.

 

Por tanto, Señor, nosotros, tus siervos, y tu pueblo

 

santo, en memoria de la sagrada Pasión del mismo Cristo, tu Hijo, señor nuestro, como de su Resurrección de entre los muertos y también de su gloriosa Asención a los

 

cielos; ofrecemos a tu excelsa Majestad de tus propios dones y dadivas, la Hostia pura, la Hostia santa, la

 

Hostia inmaculada, el Pan santo de vida eterna, y el

 

Cáliz de perpetua salud.                          

 

 

 

 

 

 

PIDAMOS LA ACEPTACION DE NUESTROS PECADOS

 

Sobre los cuales dígnate mirar con rostro propicio y

 

sereno, y aceptarlos como te dignaste aceptar los dones de tu siervo, el justo Abel, el sacrificio de nuestro patriarca Abraham, y el que te ofreció tu sumo sacerdote Melquisedec, sacrificio santo y Hostia inmaculada.

 

ORAMOS POR LA GRACIA CELESTIAL

Rogamoste humildemente, Ho Dios todopoderoso,

 

mandes sean llevados estos dones por manos de tu santo Ángel a tu sublime altar. Ante la presencia de tu divina Majestad, para que todos cuantos, participando de este altar recibiéremos el sacrosanto Cuerpo y Sangre de tu Hijo, seamos colmados de toda bendición y gracia celestial.

Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amen

 

cuérdate también, señor de tus siervos y siervas N… y N… que nos precedieron con la señal de la fe, y duermen el sueño de la paz. (Aquí se ora por los Difuntos.) A estos, Señor, y a todos los que descansan en Cristo, Rogamoste les concedas lugar de refrigerio, de luz, y de Paz. Por el Mismo Cristo nuestro Señor. Amen

 

También a nosotros pecadores, a tus siervos, que

 

esperamos en la muchedumbre de tus misericordias, dígnate darnos alguna participación en compañía de tus santos Apóstoles y Mártires: de Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino, Pedro, Felicidad, Perpetua; Águeda, Lucia; Inés, Cecilia, Anastasia; y de todos tus Santos: en cuya compañía te rogamos nos admitas, no por nuestros meritos, sino por tu generosa clemencia. Por Cristo Nuestro Señor.

 

Por el cual creas siempre, Señor, todos estos dones, los  

 

santificas, los vivificas, los bendices y nos los comunicas.

 

 

 

 

 

ELEVACION MENOR

Haciendo la cruz con la hostia sobre el cáliz se eleva lentamente

 

 

Por El. Con El, y en El a Ti Dios Padre  

 

omnipotente, en unidad del Espíritu Santo, es dada toda honra y gloria.

Por todos los siglos de los siglos. Amen.

                                                   

 

 

DIVISIÓN. - LA COMUNIÓN

Oremos: amonestados con saludables preceptos, e

 

instruidos por la enseñanza divina, osamos decir:

 

Padre nuestro, que estás en los cielos. Santificado sea

 

tu nombre. Vénganos tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación.

M: Mas líbranos del mal
S: AMEN.

 

Líbranos, Te suplicamos Señor, de todos los males pasados, presentes y futuros; y por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Maria, Madre de Dios, y de tus bienaventurados Apóstoles Pedro, Pablo y Andrés, y todos los Santos danos (SE HACE LA BENDICION CON LA PATENA)piadosa la paz en nuestros días; para que ayudados con el auxilio de Tu misericordia, estemos siempre libres de pecado y seguros de toda perturbación.

Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro e Hijo tuyo, que, vive y reina en unidad del Espíritu Santo. Por los siglos de los

14

 Amen

Fracción de la Hostia
Jesucristo
lo pacifica todo por medio de su Sangre. Por eso es Sacerdote, con la partícula de la Hostia que acaba de dividir en tres partes, hace tres veces la señal de la cruz sobre el Cáliz diciendo

 

 

S: La paz del Señor sea siempre con vosotros.

 

 

M: Y con tu espíritu

                               

El Sacerdote deja caer en el Cáliz la partícula de la Hostia.

 

Que esta mezcla y consagración del Cuerpo y Sangre de

 

nuestro Señor Jesucristo, sea para nosotros los que recibimos, prenda de vida eterna. Amen

 

 

 

El Sacerdote dice por tres veces golpeándose el pecho, lo que dijo S. Juan Bautista señalando a los judíos al Mesías que los debía salvar.

Oración preparatoria para la Comunión:
Los "Agnus Dei"

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡ten piedad de nosotros!
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡ten piedad de nosotros!
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo ¡danos la paz!

 

ORACION POR LA PAZ

 

Señor mío Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: Mi paz

 

os dejo, mi paz os doy; no atiendas a mis pecados, sino a la fe de tu Iglesia, y dígnate pacificarla y unirla conforme a tu voluntad. Tú que vives y reinas Dios por todos los siglos de los siglos. Así sea.

 

Últimas oraciones preparatorias
para la Comunión
Y siguen estas dos últimas oraciones, rebosante la primera de confianza, y llena la segunda de humildad.

Señor mío Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, por voluntad del Padre y cooperación del Espíritu Santo, diste la vida al mundo líbrame, por este tu sacrosanto

Cuerpo y Sangre de todas mis iniquidades y de todo el mal, haz que yo siempre cumpla fielmente tus mandamientos y no permitas que jamás me aparte de Ti, quien con el mismo Dios Padre y con el Espíritu Santo, vives y reinas Dios, Por los siglos de los siglos. Amen.

 

La participación de tu Cuerpo, Señor mío Jesucristo, que

 

yo indigno me dispongo a recibir, no se convierta para mi en sentencia de condenación; pero por tu piedad sírvame de defensa para alma y para cuerpo y de medicina saludable. Que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo Dios, por los siglos de los siglos. Amen 

 

, Comunión del Celebrante
El Sacerdote junta las dos partes de la Hostia, preparándose para consumirla dice

 

Tomare el Pan celestial, e invocare el Nombre del

 

Señor.

 

Con la Hostia en la mano izquierda y sobre la patena, y dándose golpes de pecho, el Sacerdote dice tres veces, confesando su indignidad:

 

                                                                                               

Señor, yo no soy digno de que entres en mi morada, mas

 

di una sola palabra y quedara sana mi alma. (tres veces)

 

Y comulga bajo la especie de PAN, diciendo:

 

El Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo conserve mi alma

 

para la vida eterna. Amen.

 

Y mientras recoge sobre el corporal las partículas que han podido desprenderse de la Hostia grande, se prepara a consumir el Cáliz, diciendo:

 

¿Que daré yo al Señor por todos los beneficios que me

 

ha concedido? Tomare el Cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor cantando sus alabanza, y me veré libre de mis enemigos.

 

 

Y comulga bajo la especie de vino, diciendo:

 

La Sangre de Nuestro Señor Jesucristo conserve mi alma

 

para la vida eterna.

 

Comunión de los fieles
Mientras el Celebrante comulga con el Cáliz, el Monaguillo y los fieles rezan el acto de contrición, preparándose para la comunión:

 

    Y mostrando la sagrada Hostia, para que al mirarla hagan un acto de fe en la real presencia de Jesús Sacramentado, a quien van a recibir como manjar, dice:

 

He aquí el Cordero de Dios, He aquí al que quita los

 

pecados del mundo.    

 

Humildad de Fe

Señor, yo no soy digno de que entres en mi morada, mas

 

di una sola palabra y quedara sana mi alma. (tres veces)

 

Al administrar la comunión, el Sacerdote dice cada vez:

                                                                 

                                                                 

El Cuerpo de Nuestro Señor + Jesucristo conserve tu

 

alma para la vida eterna. Así sea

 

Señor, haz que conservemos en un corazón puro el

 

sacramento que hemos recibido ahora, que este don temporal produzca en nosotros frutos de salvación eterna.

 

Tu Cuerpo Señor, que he comido, y tu sangre que he

 

bebido, se adhieran a mi corazón Señor; y haz que no quede mancha de pecado en mi. Alimentado con tan Puros y santos Sacramentos: Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Así sea.

 

Comunión y Postcomunión
(Cambian cada día y se encuentran en el Propio del Misal)
El Sacerdote, dirigiéndose al Misal, reza la antífona llamada "Comunión" y antes de rezar la "Oración Postcomunión", se vuelve al pueblo y dice: 

 

S: El Señor sea con vosotros.
M: Y con tu espíritu.

S: Idos la Misa ha terminado.
M: Demos gracias a Dios.

 

 

 

 

Bendición final
El Sacerdote ora inclinado, y resume el fin por el cual ha ofrecido a Dios la Víctima del Calvario, mediante el santo Sacrificio de la misa.

 

 

 

Séate agradable, Trinidad Santa, el homenaje de tu

 

siervo, y este Sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu Majestad, te sea aceptable, y a mí a todos aquellos por quienes lo he ofrecido, sea por tu piedad propiciatorio. Por J. N. S. Así sea.

 

Y levantando la mano derecha y haciendo con ella una cruz en el aire, bendice a los fieles (que deben estar de rodillas), diciendo:

 

S: Bendígaos el Dios todopoderoso, Padre +he Hijo y Espíritu Santo.
M: Amen.

S: El Señor sea con vosotros.
M: Y con tu espíritu.


Sacerdote: Principio de santo Evangelio según San Juan.
M: Gloria a Ti, Señor

 

Sacerdote: En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio en Dios. Por El fueron hechas todas las cosas: y sin El no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas. En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres: y esta luz resplandece en medio de las tinieblas, mas las tinieblas no la recibieron. Hubo un Hombre enviado de Dios, que se llamaba Juan. este vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por el todos creyesen. No era el la luz, sino el que debía dar testimonio de la Luz. (El Verbo) era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo no le conoció. vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.

Pero a todos los que le recibieron, que son los que creen en su nombre, diales potestad de llegar a ser hijos de Dios: los cuales nacen no de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre, sino de Dios. Y EL VERBO SE HIZO CARNE (genuflexión) y habitó en medio de nosotros: y nosotros hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Monaguillo: Gracias sean dadas a Dios.

 

 

 

 

 

Oraciones Adicionales
(Indulgencia de 10 años)
Se dicen en las misas rezadas, y fueron impuestas por León XIII.

 

 

Sacerdote: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Pueblo.: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen. (tres veces)
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. EA pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María!


S.: Ruega por nosotros Santa Madre de dios
P.: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

M.:Así sea.

P.: Amen.

S.: Oremos. - .Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza! Mira propicio al pueblo que a Ti clama; y por la intercesión de la gloriosa e inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, de San José, su esposo, y de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los Santos; Escucha misericordioso y benigno las suplicas que te dirigimos pidiéndote la conversión de los pecadores, la exaltación y libertad de la Santa Madre Iglesia. Por J. N. S.


P.: Así sea.

 

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sed

 

nuestro amparo contra la maldad y acechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder, a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.
M.:Así sea.



S.: Corazón Sacratísimo de Jesús.
M.: Así sea.

 

 

 

 

ORDINARIO DE LA MISA

 

TRIDENTINA

 

 

 

MISAL DE SU SANTIDAD PAPA

 

PIO V

 

IGLESIA CATOLICA APOSTOLICA ANTIGUA

 

VIEJOS CATOLICOS 1870

 

 

PREFACIOS Y PLEGARIAS EUCARISTICAS



MODERNAS

 

 

PREFACIO DOMINICAL I

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada,
pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria
:




PREFACIO DOMINICAL II

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.
El cual, compadecido del extravío de los hombres,
quiso nacer de la Virgen; sufriendo la cruz, nos libró de eterna muerte y, resucitando, nos dio vida terna.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:



PREFACIO DOMINICAL III

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque manifestaste admirablemente tu poder
no sólo al socorrer nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino al prever el remedio
en la misma debilidad humana, y así de lo que fue causa de nuestra ruina hiciste el principio de nuestra salvación, por Cristo, nuestro Señor.
Por Él, los ángeles cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:




PREFACIO DOMINICAL IV


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. Porque naciendo,
restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte
destruyó nuestros pecados; al resucitar nos dio nueva vida; y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:





PREFACIO DOMINICAL V

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones;
y formaste al hombre a tu imagen y semejanza:
porque lo hiciste dueño de un mundo portentoso,
para que en tu nombre dominara la creación entera
y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara. Por Cristo nuestro Señor. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:




PREFACIO DOMINICAL VI

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
En quien vivimos, nos movemos y somos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos
las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya, en prenda, la vida futura.
Pues al poseer las primicias del Espíritu, por el cual resucitaste a Jesús de entre los muertos, podemos esperar que un día sea nuestra la pascua eterna.
Por eso, Señor, te damos gracias y proclamamos tu grandeza, cantando con los ángeles:




PREFACIO DOMINICAL VII

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso,
que no sólo nos enviaste como redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas. Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por nuestra desobediencia habíamos perdido.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo:



PREFACIO DOMINICAL VIII


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues quisiste reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la acción del Espíritu Santo, a los hijos dispersos por el pecado; y de este modo tu Iglesia,
unificada a imagen de tu unidad trinitaria, aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu sabiduría infinita.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:


 



PREFACIO DOMINICAL IX
(Prefacio II del Espíritu Santo)

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque de tal manera gobiernas a tu Iglesia, que en todo lugar y en cada momento, le proporcionas lo que más conviene. No cesas, en efecto, de asistirla
con la fuerza del Espíritu Santo, para que, confiada siempre a ti en el amor, ni abandone la plegaria en la tribulación, ni deje de darte gracias en el gozo,

por Cristo nuestro Señor. Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:



PREFACIO DOMINICAL X
El día del Señor

En verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre

 

santo, fuente de la verdad y de la vida, porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta.
Hoy, tu familia, reunida en la escucha de tu Palabra,
y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado, mientras espera el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera
entrará en tu descanso. Entonces contemplaremos tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno de tu gloria:


 

PREFACIO DE LA ASCENSION I

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque el Señor Jesús, rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió hoy a lo más alto de los cielos, como mediador entre Dios y los hombres, juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales.
No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra esperanza en llegar, como miembros suyos, a donde Él, nuestra cabeza y principio, nos ha precedido. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:





PREFACIO DE LA ASCENSION II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. El cual, después de resucitar, se apareció visiblemente a todos sus discípulos y ante sus ojos, se elevó al cielo
para hacernos partícipes de su divinidad. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloría:

PREFACIO COMUN I

 

Este prefacio se dice en las misas que no tienen prefacio propio y que no deben tomar algún prefacio del tiempo.
 

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas. Y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:




PREFACIO COMUN II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia. Por Cristo nuestro Señor. Por él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales
celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:


PREFACIO COMUN III


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues por medio de tu amado Hijo, eres el creador del género humano, y también el autor bondadoso
de la nueva creación. Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos, y unánimes te bendicen tus santos.
Con ellos, también nosotros, a una con los ángeles,
cantamos tu gloria gozosos diciendo:


PREFACIO COMUN IV


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues, aunque no necesitas de nuestra alabanza,
es don tuyo el que seamos agradecidos; y aunque nuestras bendiciones no aumentan tu gloria,
nos aprovechan para nuestra salvación. Por Cristo nuestro Señor. Por eso, unidos a los ángeles,
te aclamamos llenos de alegría:



PREFACIO DE EUCARISTÍA I
El sacrificio y el sacramento de Cristo

Este prefacio se dice el Jueves Santo en la Misa "de la Cena del Señor". Puede también decirse en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo y en las Misas votivas de la Eucaristía.
 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacrificio perdurable,
se ofreció a ti como víctima salvadora, y nos mandó que lo ofreciéramos como memorial suyo. En efecto, cuando comemos su carne, inmolada por nosotros,
quedamos fortalecidos; y cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:




PREFACIO DE EUCARISTÍA II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. El cual, en la última cena con los Apóstoles, se ofreció a ti como cordero sin mancha, para perpetuar su pasión salvadora
y tú lo aceptaste como sacrificio de alabanza perfecta. Con este sacramento, alimentas y santificas a tus fieles para que, a los hombres que habitan un mismo mundo, una misma fe los ilumine y los una un mismo amor. Así pues, nos acercamos a tu mesa para que, penetrados por la gracia
de este admirable misterio, nos transformes en imagen de tu Hijo. Por eso, Señor, todas tus criaturas, en el cielo y en la tierra te adoran cantando un cántico nuevo; y también nosotros, con los ángeles, te aclamamos por siempre, diciendo:



PREFACIO DE EUCARISTÍA III

En verdad es justo darte gracias, es bueno bendecir tu

 

nombre, Padre santo, Dios de misericordia y de paz. Porque has querido que tu Hijo obediente hasta la muerte de cruz, nos precediera en el camino del retorno a ti, término de toda esperanza humana.
En la Eucaristía, testamento de su amor, él se hace comida y bebida espiritual, para alimentarnos en nuestro viaje hacia la pascua eterna.
Con esta prenda de la resurrección futura, en la esperanza participamos ya de la mesa gloriosa de tu reino y, unidos a los ángeles y a los santos, proclamamos el himno de tu gloria:


 

PREFACIO DE LOS SANTOS I
La gloria de los santos


Este prefacio se dice en la misa de "Todos los Santos", en las misas de los santos patronos y titulares de un templo, y en las solemnidades y fiestas de cualquier santo, a no ser que haya un prefacio más apropiado para determinada festividad. Se puede decir también en las memorias de los santos.
 

En verdad es justo darte gracias y deber nuestro

 

glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.
Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos,
nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria. Por Cristo nuestro Señor. Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza, diciendo sin cesar:

PREFACIO DE LOS SANTOS II


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. Porque con la vida de tus santos, enriqueces a tu Iglesia con formas siempre nuevas de admirable santidad, y nos das pruebas indudables de tu amor por nosotros; y también,
porque su ejemplo nos impulsa y su intercesión nos ayuda a colaborar en el misterio de la salvación.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y santos, diciendo:


PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
Los santos pastores siguen presentes en la Iglesia

Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos pastores. Se puede decir también en las memorias de los mismos.
 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. Porque permites que tu Iglesia se alegre hoy con la festividad de san N.,
para animarnos con el ejemplo de su vida, instruirnos con su palabra y protegernos con su intercesión. Por eso, con los ángeles y los santos,
te cantamos el himno de alabanza, diciendo sin cesar: 

 

 

 

 

 

PREFACIO DE LOS SANTOS MARTIRES
Testimonio y ejemplo de los mártires

Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de los santos mártires. Se puede decir también en las memorias de los mismos.
 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor. Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada como la de Cristo
para proclamar su fidelidad a ti, manifiesta tu admirable poder, que convierte la fragilidad en fortaleza y al hombre débil robustece para que sea testigo tuyo. Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos, diciendo sin cesar:

 

PREFACIO DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, APOSTOLES
La doble misión de san Pedro y san Pablo en la Iglesia.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la fiesta de tus santos Apóstoles nos llena de júbilo. Pedro es nuestro guía en la fe que profesamos; Pablo, expositor preclaro de tus misterios. Pedro consolidó la Iglesia primitiva
con los israelitas que creyeron; Pablo fue preceptor y maestro de los paganos, que Dios quería llamar a su Iglesia. Así, después de haber congregado por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una sola corona. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:


PREFACIO DE LOS ANGELES
Venerar a los ángeles es glorificar a Dios

Este prefacio se dice en las misas de los ángeles.
 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabarte, celebrando a tus ángeles y arcángeles,
ya que el honor que tributamos a los que te fueron fieles, redunda en tu gloria y proclama tu grandeza;
pues, si es digna de admiración la criatura angélica,
lo es inmensamente más aquel que la creó. Por Cristo nuestro Señor. Por él, adoran tu majestad todos los ángeles, y nosotros, a una con ellos,
te adoramos llenos de júbilo, diciendo:

 

PREFACIO DE SANTAS VIRGENES
Y SANTOS RELIGIOSOS
La vida consagrada a Dios es un signo del Reino de los cielos


Este prefacio se dice en las solemnidades y fiestas de santas vírgenes y santos religiosos. Se puede decir también en las memorias de los mismos.
 

En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus

 

criaturas del cielo y de la tierra.
Porque al celebrar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo,
reconocemos tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al hombre a la santidad primera, para hacerlo participar ya desde ahora de la vida que gozará en el cielo, por Cristo nuestro Señor. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:


PREFACIO DEL BAUTISMO
El Bautismo, inicio de la vida nueva

Este prefacio se puede decir en la misa del bautismo


En verdad es justo darte gracias y exaltar tu nombre,

 

Padre santo y misericordioso, por Jesucristo, Señor y redentor nuestro. Te alabamos,
te bendecimos y te glorificamos por el sacramento del nuevo nacimiento. Tú has querido que del corazón abierto de tu Hijo manara para nosotros el don nupcial del Bautismo, primera pascua de los creyentes, puerta de nuestra salvación, inicio de la vida en Cristo, fuente de la humanidad nueva.
Del agua y del Espíritu engendras en el seno de la Iglesia, virgen y madre, un pueblo de sacerdotes y reyes, congregado de entre todas las naciones
en la unidad y santidad de tu amor. Por este don de tu benevolencia tu familia te adora y, unida a los ángeles y a los santos, canta el himno de tu gloria:



PREFACIO DE LA CONFIRMACION
Marcados con el sello del Espíritu



Este prefacio se puede decir en la misa de la confirmación.

 

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu

 

gloria, Padre santo, fuente y origen de todo bien.
Tú, en el bautismo, das nueva vida a los creyentes
y los haces partícipes del misterio pascual de tu Hijo. Tú los confirmas con el sello de tu Espíritu,
mediante la imposición de manos y la unción real del crisma. Así, renovados a imagen de Cristo,
el ungido por el Espíritu Santo y enviado para anunciar la buena nueva de la salvación, los haces tus comensales en el banquete eucarístico y testigos de la fe en la Iglesia y en el mundo. Por eso nosotros, reunidos en esta asamblea festiva
para celebrar los prodigios de un renovado Pentecostés, y unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos el himno de tu gloria:


PREFACIO DE LAS ORDENACIONES
El sacerdocio de Cristo y el ministerio de los sacerdotes

Este prefacio se puede decir en la misa de ordenación de los presbíteros.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y

 

salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Ya que, por la unción del Espíritu Santo, constituiste a tu Hijo unigénito Pontífice de la alianza nueva y eterna, y has querido que su sacerdocio único
se perpetuara en la Iglesia. Porque Cristo no sólo comunica la dignidad del sacerdocio real
a todo el pueblo redimido, sino que, con especial predilección y mediante la imposición de las manos,
elige a algunos de entre los hermanos, y los hace partícipes de su ministerio de salvación, a fin de que renueven, en su nombre, el sacrificio redentor,
preparen para tus hijos el banquete pascual, fomenten la caridad en tu pueblo santo, lo alimenten con la palabra, lo fortifiquen con los sacramentos y, consagrando su vida a ti
y a la salvación de sus hermanos, se esfuercen por reproducir en sí la imagen de Cristo y te den un constante testimonio de fidelidad y de amor.
Por eso, Señor, con todos los ángeles y santos,
te alabamos, cantando llenos de alegría.

  

 

  

 

Plegaria Eucarística II

Santo eres en verdad Señor, fuente de toda santidad;

 

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu,

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

De manera que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.

  

El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión,

 

voluntariamente aceptada,

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue:

  

Tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus

 

discípulos diciendo:

Se inclina un poco

 

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi

 

Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue

 

Del mismo modo, acabada la cena,

 

toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue: 

  

Tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus

 

discípulos, diciendo:

Se inclina un poco

 

Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz

 

de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre l corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION 

 

Este es el sacramento de nuestra fe.

 

El pueblo prosigue aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la

 

muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.

 

INTERCESIONES

 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la

 

tierra; y con el Papa N., nuestro Obispo N.

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares:

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.
Acuérdate también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Junta las manos:

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:

 

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

 

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén. 

 

Plegaria Eucarística III

Santo eres, en verdad, Padre, y con razón te alaban

 

todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

 

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el

 

mismo espíritu estos dones que hemos separado para ti,

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

  

De manera que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo,

 

Hijo tuyo y Señor nuestro,

Junta las manos

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras. 

que nos mandó a celebrar estos misterios.
Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue: 

  

Tomó pan, y dando gracias te bendijo lo partió y lo dio a

 

sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco

 

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi

 

Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue 

 

 

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y,

 

dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco 

 

Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz

 

de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva, y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION 

Este es el sacramento de nuestra fe.

El pueblo prosigue aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la

 

pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de tu Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener tu ayuda.

INTERCESIONES

 

Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación

 

traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra; a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N., a los presbíteros y diáconos y a todo el pueblo redimido por ti.

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares:

 

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has

 

congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,

Junta las manos:

por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:

 

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

 

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

 

 

 

Plegaria Eucarística IV

Te alabamos, Padre santo, porque eres grande y porque

 

hiciste todas las cosas con sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote solo a ti, su Creador, dominara todo lo creado. Y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte, sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, además tu alianza a los hombres; por los profetas los fuiste llevando con la esperanza de la salvación. Y tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo. El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo, nació de María, la Virgen, y así compartió en todo nuestra condición humana menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando, destruyó la muerte y nos dio nueva vida. Y porque no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, al Espíritu Santo como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

 

Por eso, Padre, te rogamos que este mismo Espíritu

 

santifique estas ofrendas,

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

 Para que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro

 

Señor,

Junta las manos

y así aclamemos el gran misterio que nos dejó como alianza eterna.

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras. 

 

Porque él mismo, llegada la hora en que había de ser

 

glorificado por ti, Padre Santo, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y, mientras cenaba con sus discípulos,

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue: 

 

Tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo:

 

Se inclina un poco 

 

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi

 

Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue

Se inclina un poco 

 

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y,

 

dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

 

Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi

 

Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION

 

Este es el sacramento de nuestra fe.

 

El pueblo prosigue aclamando: 

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

Por eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra

 

redención, recordamos la muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos su resurrección y ascensión a tu derecha; y mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre, sacrifico agradable a ti y salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta Víctima que tú mismo has preparado a tu Iglesia, y concede a cuantos compartimos este pan y este cáliz, que, congregados en un solo cuerpo por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para alabanza de tu gloria.

INTERCESIONES

 

Y ahora, Señor, acuérdate de todos aquellos por

 

quienes te ofrecemos este sacrificio: de tu servidor el Papa N., de nuestro Obispo N., de los presbíteros y diáconos,

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares:

de los oferentes y de los aquí reunidos, de todo tu pueblo santo y de aquellos que te buscan con sincero corazón.
Acuérdate también de los que murieron en la paz de Cristo y de todos los difuntos, cuya fe sólo tu conociste. Padre de bondad, que todos tus hijos nos reunamos en la heredad de tu reino, con María, la Virgen Madre de Dios, con los apóstoles y los santos; y allí, junto con toda la creación libre ya del pecado y de la muerte,

Junta las manos:

te glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:

 

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

 

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

Plegaria Eucarística V/a

Dios guía a su Iglesia

Prefacio Propio

 

Te damos gracias, Señor y Padre nuestro, te bendecimos

 

y te glorificamos, porque has creado todas las cosas y nos has llamado a la vida.
Tú nunca nos dejas solos, te manifiestas vivo y presente en medio de nosotros.
Ya en tiempos antiguos guiaste a Israel, tu pueblo, con mano poderosa y brazo extendido, a través de un inmenso desierto.
Hoy acompañas a tu Iglesia peregrina, dándole la fuerza de tu Espíritu.
Por medio de tu Hijo nos abres el camino de la vida, para que, a través de este mundo, lleguemos al gozo perfecto de tu reino.
Por eso, con los ángeles y los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Parte común de la Plegaria Eucarística V

 

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de

 

tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

 

Te glorificamos, Padre Santo, porque estás siempre con

 

nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

 

Te rogamos, pues, Padre todopoderoso, que envíes tu

 

Espíritu sobre este pan y este vino, de manera que sean para nosotros Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras. 

 

Él mismo, la víspera de su Pasión, mientras estaba a la

 

mesa con sus discípulos tomó pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue: 

 

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi

 

Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue

Se inclina un poco 

 

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dio

 

gracias con la plegaria de bendición y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

 

Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz

 

de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION 

Éste es el Sacramento de nuestra fe.
o bien
Éste es el Misterio de la fe.

El pueblo prosigue aclamando: 

 

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.

 

¡Ven, Señor Jesús!

o bien
Aclamad el Misterio de la redención

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas

o bien
Cristo se entregó por nosotros.

Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

 

Por eso, Padre de bondad, celebramos ahora el

 

memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del sufrimiento y de la muerte en Cruz, ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Dirige tu mirada, Padre santo, sobre esta ofrenda; es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre y, por este sacrificio, nos abre el camino hacia ti.
Señor, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu hijo.

INTERCESIONES

 

 

Fortalécenos con este mismo Espíritu a todos los que

 

hemos sido invitados a tu mesa, para que todos nosotros, pueblo de Dios, con nuestros pastores, el Papa N., nuestro Obispo N., con los presbíteros y los diáconos, caminemos alegres en la esperanza y firmes en la fe, y comuniquemos al mundo el gozo del Evangelio.

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares

 

 

Acuérdate también, Padre, de nuestros hermanos que

 

murieron en la paz de Cristo, y de todos los demás difuntos, cuya fe sólo tú conociste; admítelos a contemplar la luz de tu rostro y llévalos a la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, recíbenos también a nosotros en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.
En comunión con la Virgen María, Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, [san N.: Santo del día o patrono]

Junta las manos:

y todos los santos, te invocamos, Padre, y te glorificamos,
Por Cristo, Señor nuestro.

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:

 

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

 

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

 


Plegaria Eucarística V/b

Jesús, nuestro camino

Prefacio Propio

Te damos gracias y te bendecimos, Dios santo y fuerte,

porque diriges con sabiduría los destinos del mundo y cuidas con amor de cada uno de los hombres.
Tú nos invitas a escuchar tu palabra, que nos reúne en un solo cuerpo, y a mantenernos siempre firmes en el seguimiento de tu Hijo.
Porque sólo él es el camino que nos conduce hacia ti, Dios invisible, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría

Parte común de la Plegaria Eucarística V

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

Te glorificamos, Padre Santo, porque estás siempre con

nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

Te rogamos, pues, Padre todopoderoso, que envíes tu

Espíritu sobre este pan y este vino, de manera que sean para nosotros Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.

Él mismo, la víspera de su Pasión, mientras estaba a la

mesa con sus discípulos tomó pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue:

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi

Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue

Se inclina un poco

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dio

gracias con la plegaria de bendición y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz

de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION

Éste es el Sacramento de nuestra fe.
o bien
Éste es el Misterio de la fe.

El pueblo prosigue aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

o bien
Aclamad el Misterio de la redención

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas

o bien
Cristo se entregó por nosotros.

Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre de bondad, celebramos ahora el

memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del sufrimiento y de la muerte en Cruz, ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Dirige tu mirada, Padre santo, sobre esta ofrenda; es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre y, por este sacrificio, nos abre el camino hacia ti.
Señor, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu hijo.

INTERCESIONES

Fortalécenos con este mismo Espíritu a todos los que

hemos sido invitados a tu mesa, para que todos nosotros, pueblo de Dios, con nuestros pastores, el Papa N., nuestro Obispo N., con los presbíteros y los diáconos, caminemos alegres en la esperanza y firmes en la fe, y comuniquemos al mundo el gozo del Evangelio.

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares

Acuérdate también, Padre, de nuestros hermanos que

murieron en la paz de Cristo, y de todos los demás difuntos, cuya fe sólo tú conociste; admítelos a contemplar la luz de tu rostro y llévalos a la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, recíbenos también a nosotros en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.
En comunión con la Virgen María, Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, [san N.: Santo del día o patrono]

Junta las manos:

y todos los santos, te invocamos, Padre, y te glorificamos,
Por Cristo, Señor nuestro.

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

 


Plegaria Eucarística V/c

Prefacio Propio

Te damos gracias, Padre fiel y lleno de ternura, porque

tanto amaste al mundo que le has entregado a tu Hijo, para que fuera nuestro Señor y nuestro hermano.
Él manifiesta su amor para con los pobres y los enfermos, para con los pequeños y los pecadores.
Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor; como un padre siente ternura por sus hijos, así tú sientes ternura por tus fieles.
Por eso, te alabamos y te glorificamos y, con los ángeles y los santos, cantamos tu bondad y tu fidelidad, proclamando el himno de tu gloria:

Parte común de la Plegaria Eucarística V

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

Te glorificamos, Padre Santo, porque estás siempre con

nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Junta las manos y traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo:

Te rogamos, pues, Padre todopoderoso, que envíes tu

Espíritu sobre este pan y este vino, de manera que sean para nosotros Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

En las fórmulas que sigue, la palabra del señor ha de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.

Él mismo, la víspera de su Pasión, mientras estaba a la

mesa con sus discípulos tomó pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:

toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar sigue:

Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego en la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue

Se inclina un poco

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dio

gracias con la plegaria de bendición y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz

de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

ACLAMACION

Éste es el Sacramento de nuestra fe.
o bien
Éste es el Misterio de la fe.

El pueblo prosigue aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

o bien
Aclamad el Misterio de la redención

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas

o bien
Cristo se entregó por nosotros.

Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

MEMORIA Y OFRENDA

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Por eso, Padre de bondad, celebramos ahora el

memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del sufrimiento y de la muerte en Cruz, ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Dirige tu mirada, Padre santo, sobre esta ofrenda; es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre y, por este sacrificio, nos abre el camino hacia ti.
Señor, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu hijo.

Fortalece a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y renuévanos a todos a su imagen.

INTERCESIONES

Derrama tu bendición abundante sobre el Papa N., y

sobre nuestro Obispo N. que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostremos el camino de la salvación.

Aquí puede hacerse mención de los obispos coadjutores a auxiliares

Acuérdate también, Padre, de nuestros hermanos que

murieron en la paz de Cristo, y de todos los demás difuntos, cuya fe sólo tú conociste; admítelos a contemplar la luz de tu rostro y llévalos a la plenitud de la vida en la resurrección.
Y, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, recíbenos también a nosotros en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.
En comunión con la Virgen María, Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, (san N.: Santo del día o patrono)

Junta las manos:

y todos los santos, te invocamos, Padre, y te glorificamos, por Cristo, Señor nuestro.

DOXOLOGIA

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

 

 

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA PARA LAS MISAS CON NIÑOS I

El Santo en esta plegaria está dividido en tres partes, que siempre terminan con la aclamación Hosanna en el cielo. Para facilitar el canto de estas aclamaciones, pueden ser previamente entonadas por un cantor o un niño y repetidas luego por la asamblea. La aclamación después de la anámnesis en esta plegaria puede ser o bien la prevista en la misma plegaria o bien alguna de las que se dicen en las plegarias eucarísticas habituales.


El Señor esté con vosotros.
R:/ Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
R:/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R:/ Es justo y necesario.

Dios y Padre nuestro

tú has querido que nos reunamos delante de ti
para celebrar una fiesta contigo,
para alabarte
y para decirte lo mucho que te admiramos.

Te alabamos por todas las cosas bellas
que has hecho en el mundo
y por la alegría que has dado a nuestros corazones.
Te alabamos por la luz del sol
y por tu Palabra que ilumina nuestras vidas.
Te damos gracias por esta tierra tan hermosa
que nos has dado,
por los hombres que la habitan
y por habernos hecho el regalo de la vida.

De veras, Señor, tú nos amas, eres bueno
y haces maravillas por nosotros.
Por eso todos juntos te cantamos:

Todos aclaman:

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Tú, Señor, te preocupas siempre

de nosotros y de todos los hombres
y no quieres estar lejos de ellos.
Tú nos has enviado a Jesús, tu Hijo muy querido.
Él vino para salvarnos,
curó a los enfermos,
perdonó a los pecadores.
A todos les dijo que tú nos amas.
Se hizo amigo de los niños
y los bendecía.
Por eso, Padre, te estamos agradecidos y te aclamamos:

Todos aclaman:

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Pero no estamos solos para alabarte, Señor.

La Iglesia entera, que es tu pueblo,
extendida por toda la tierra,
canta tus alabanzas.
Nosotros nos unimos a su canto
con el Papa N., y nuestro ArzobispoN. Obispo N.

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

 


y conmigo, indigno siervo tuyo.
Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:
con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia de N.,
y conmigo, indigno siervo tuyo.

También en el cielo la Virgen María,
los apóstoles y los santos,
te alaban sin cesar.
Con ellos y con todos los ángeles
te cantamos el himno de tu gloria:

Todos aclaman:

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios del universo.
Hosanna en el cielo.

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue:

Padre santo,

para mostrarte nuestro agradecimiento,
hemos traído este pan y este vino;


Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:

haz que, por la fuerza de tu Espíritu,
sean para nosotros

Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:

el Cuerpo
+ y la Sangre de Jesucristo,
tu Hijo resucitado.

Junta las manos.

Así podremos ofrecerte, Padre Santo,

lo que tú mismo nos regalas.

En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de éstas.

Porque Jesús, un poco antes de su muerte,

mientras cenaba con sus apóstoles,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan de la mesa

y, dándote gracias, te bendijo,
lo partió y se lo dio, diciendo:

Se inclina un poco.

 


«

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros».

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue:

Del mismo modo, al terminar la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó el cáliz lleno de vino,
y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus amigos, diciendo:

Se inclina un poco.

 

 

«Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.

Y les dijo también:
Haced esto en conmemoración mía».

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Padre Santo,

lo que Jesús nos mandó que hiciéramos,
ahora lo cumplimos en esta Eucaristía:
te ofrecemos el pan de la vida y el cáliz de la salvación,
proclamando así la muerte y resurrección de tu Hijo.
El es quien nos conduce hacia ti;
acéptanos a nosotros juntamente con él.

Junta las manos.

Todos aclaman:

Cristo murió por nosotros.

Cristo ha resucitado.
Cristo vendrá de nuevo.
Te esperamos, Señor Jesús.


Pueden emplearse también las aclamaciones de las otras plegarias eucarísticas.

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Padre, tú que tanto nos amas,

deja que nos acerquemos a esta mesa santa
para recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
unidos como una sola familia
en la alegría del Espíritu Santo.
A ti, Señor, que nunca olvidas a nadie,
te pedimos por todas las personas que amamos
(en especial por N. y N.)
y por todos los que han muerto en tu paz.

En la misa de primera comunión:

Hoy en especial te pedimos por tus hijos (N. y N.),
que por vez primera invitas en este día
a participar del pan de vida y del cáliz de salvación,
en la mesa de tu familia;
concédeles crecer siempre en tu amistad.

Acuérdate de todos los que sufren y viven tristes,

de la gran familia de los cristianos
y de cuantos viven en este mundo.
Al ver todo lo que tú haces
por medio de tu Hijo Jesús,
nos quedamos admirados
y de nuevo te damos gracias y te bendecimos.

Junta las manos.

Por Cristo, Señor nuestro.


Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:

Por Cristo, con él y en él,

a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:

R:/ Amén.

 

 

 

 

BENDICIONES SOLEMNES

Las siguientes bendiciones pueden utilizarse, a voluntad del sacerdote, al final de la celebración de la misa, o de una celebración de la Palabra, o de la Liturgia de las Horas, o de los Sacramentos.

El diácono o, en su ausencia, el mismo sacerdote, puede invitar a los fieles con estas u otras palabras similares:

Inclinaos para recibir la bendición.

Luego, el sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, dice la bendición.

Todos responden:

R:/ Amen.



ADVIENTO

Que Dios omnipotente y misericordioso
os santifique con la celebración de este Adviento
y os llene de sus bendiciones,
ya que creéis que Cristo vino al mundo
y esperáis su retorno glorioso.

R:/ Amen.

Que durante toda la vida
os conceda permanecer firmes en la fe,
alegres en la esperanza
y eficaces en la caridad.

R:/ Amen.

Que os enriquezca con los premios eternos
cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria
Aquel de cuya encarnación,
llenos de fe, os alegráis ahora.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



NAVIDAD

Que Dios, cuya infinita bondad
disipó las tinieblas del mundo
con la encarnación de su Hijo
e iluminó esta noche (este día)
con su nacimiento glorioso,
aleje de vosotros las tinieblas del pecado
y alumbre vuestros corazones
con el esplendor de las virtudes.

R:/ Amen.

Que llene vuestros corazones de su alegría
y os haga mensajeros del Evangelio
el mismo que encomendó a sus ángeles
anunciar a los pastores
el gran gozo del nacimiento del Salvador.

R:/ Amen.

Y que os colme de su paz y de buena voluntad
y os conceda participar un día
de la Iglesia celeste,
Aquel que, por la encarnación de su Hijo,
unió la tierra con el cielo.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



EL PRIMER DIA DEL AÑO

Que Dios, fuente y origen de toda bendición,
os conceda su gracia, os bendiga copiosamente
y os guarde, sanos y salvos,
durante todo este año.

R:/ Amen.

Que os conserve íntegros en la fe,
inconmovibles en la esperanza
y perseverantes hasta el fin,
con santa paciencia, en la caridad.

R:/ Amen.

Que disponga en su paz vuestros días y ocupaciones,
escuche siempre vuestra oración
y os lleve felizmente a la vida eterna.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo+ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



EPIFANIA

Que Dios, cuya misericordia os llamó
de las tinieblas a su luz admirable,
derrame su bendición sobre vosotros
y fortalezca vuestro corazón
en la fe, la esperanza y la caridad.

R:/ Amen.

Y puesto que seguís confiadamente a Cristo,
que hoy se manifestó al mundo,
como una luz que brilla en las tinieblas,
que os haga también a vosotros
ser luz para vuestros hermanos.

R:/ Amen.

Para que asi,
cuando termine vuestra peregrinación terrena,
os encontréis con Cristo, el Señor, luz de luz,
a quien los magos buscaron guiados por la estrella
y, llenos de gozo, lograron encontrar.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



CUARESMA

Dios, Padre misericordioso,
os conceda a todos vosotros, como al hijo pródigo,
el gozo de volver a la casa paterna.

R:/ Amen.

Cristo, modelo de oración y de vida,
os guíe a la auténtica conversión del corazón,
a través del camino de la Cuaresma.

R:/ Amen.

El Espíritu de sabiduría y de fortaleza
os sostenga en la lucha contra el maligno,
para que podáis celebrar con Cristo la victoria pascual.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



PASION DEL SEÑOR

Que Dios, Padre de misericordia,
que en la Pasión de su Hijo
os ha dado ejemplo de amor,
os conceda, por vuestro servicio a Dios y a los hombres,
el don inefable de su bendición.

R:/ Amen.

Que Cristo, por cuya muerte temporal
confiáis libraros de la eterna,
os obtenga una vida inmortal.

R:/ Amen.

Que imitando su ejemplo de humildad,
participéis un día de su gloriosa resurrección.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



VIGILIA PASCUAL Y PASCUA

Que Dios todopoderoso
os bendiga en este día solemnísimo de Pascua
y, compadecido de vosotros,
os guarde de todo pecado.

R:/ Amen.

Que os conceda el premio de la inmortalidad
quien os ha redimido para la vida eterna
con la resurrección de su Hijo.

R:/ Amen.

Que quienes,
una vez terminados los días de la Pasión,
celébráis con gozo la fiesta de la Pascua del Señor,
podáis participar, con su gracia,
del júbilo de la Pascua eterna.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO PASCUAL

Que Dios misericordioso,
que por la resurrección de su Hijo unigénito
os ha redimido y hecho hijos suyos,
os llene de alegría con su bendición.

R:/ Amen.

Que por Cristo redentor,
por quien recibisteis el don de la libertad perpetua,
os conceda también
tener parte en la herencia eterna.

R:/ Amen.

Que por vuestras buenas obras
merezcáis uniros en el cielo
a Aquel para quien, profesando la fe,
habéis resucitado en el bautismo.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



ASCENSION DEL SEÑOR.

Que Dios todopoderoso,
cuyo Hijo ascendió hoy a los cielos
y os abrió el camino para seguirlo,
os colme de bendiciones.

R:/ Amen.

Que El os conceda
que así como Cristo resucitado
se manifestó visiblemente a sus discípulos,
así también se manifieste benigno con vosotros,
cuando vuelva para juzgar al mundo.

R:/ Amen.

Y a quienes confesáis
que Cristo está sentado a la diestra del Padre,
os conceda la alegría de sentir
que, según su promesa,
permanece con vosotros hasta el fin del mundo.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



ESPíRITU SANTO

Que Dios, Padre de las luces,
que ( en este día ) iluminó la mente de los discípulos
con la luz del Espíritu Santo,
os alegre con su bendición
y os llene siempre con los dones de su Espíritu.

R:/ Amen.

Que el mismo fuego divino que de manera admirable
descendió sobre los Apóstoles,
purifique vuestros corazones de todo pecado
y los ilumine con su claridad.

R:/ Amen.

Que el mismo Espíritu
que unió todas las lenguas en una sola confesión de fe,
os conceda perseverar en ella
y llegar, así, a ver plenamente lo que ahora esperáis.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO I

Que el Señor os bendiga y os guarde.

R:/ Amen.

Que haga resplandecer su rostro sobre vosotros
y os muestre su misericordia.

R:/ Amen.

Que vuelva su mirada hacia vosotros
y os conceda su paz.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO II (Flp 4, 7)

Que la paz de Dios,
que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano,
custodie vuestro corazón y vuestra inteligencia
en el amor y conocimiento de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO III

Que Dios todopoderoso
os bendiga con su misericordia
y os conceda la sabiduría que salva.

R:/ Amen.

Que aumente en vosotros la fe
y os haga perseverar en las buenas obras.

R:/ Amen.

Que enderece hacia si vuestros pasos
y os muestre el camino del amor y de la paz.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO IV

Que el Dios de todo consuelo
disponga en su paz vuestros días
y os llene de sus bendiciones.

R:/ Amen.

Que os libre de toda perturbación
y afiance en su amor vuestros corazones.

R:/ Amen.

Que llenos de fe, de esperanza y de caridad,
paséis por la vida haciendo el bien
y podáis alcanzar la felicidad eterna.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO V

Que Dios omnipotente
aleje de vosotros toda adversidad
y os conceda la abundancia de sus bendiciones.

R:/ Amen.

Que os haga atentos y dóciles a su palabra
para que lleguéis a poseer los goces sempiternos.

R:/ Amen.

Que comprendiendo lo que es bueno y recto,
avancéis siempre por el camino de los mandamientos
y lleguéis a ser coherederos de los santos.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO VI (2 Ts 2, 16-17)

Jesucristo, el Señor, y Dios, nuestro Padre,
que nos ha amado tanto y nos ha dado
el consuelo de una gran esperanza,
os afiance internamente y os dé fuerza
para toda clase de palabras y de obras buenas.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO VII (1 Ts 5, 23-24)

El Dios de la paz os consagre totalmente,
y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo,
sea custodiado sin reproche
hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO VIII (Hb 13,20-21)

El Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos
al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús,
os haga perfectos en todo bien,
en virtud de la sangre de la alianza eterna,
para que cumpláis su voluntad,
realizando en vosotros lo que es de su agrado.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TIEMPO ORDINARIO IX (Cf lP 5, 10-11)

El Dios de toda gracia,
que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria,
os afiance y os conserve fuertes y constantes en la fe.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



SANTISIMA VIRGEN

Que Dios, cuya providencia amorosa
quiso redimir al género humano
por medio del Hijo. santísimo de la Virgen María,
os colme de sus bendiciones.

R:/ Amen.

Que experimentéis siempre
la protección de la Virgen,
por quien habéis recibido al autor de la vida.

R:/ Amen.

Que a todos los que os habéis reunido hoy
para celebrar con devoción esta fiesta de María,
el Señor os conceda los goces espirituales
y los premios del cielo.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



SAN PEDRO Y SAN PABLO

Que os bendiga Dios todopoderoso,
quien por la firme confesión de san Pedro
os cimentó y consolidó en la fe de la Iglesia.

R:/
Amen.

Que el mismo que os ha instruido
por la predicación infatigable de san Pablo
os conceda, a ejemplo suyo, ganar hermanos para Cristo.

R:/ Amen.

Que san Pedro con sus llaves,
san Pablo con su palabra
y ambos con su intercesión,
nos ayuden a llegar a aquella patria
que ellos conquistaron muriendo,
el uno en la cruz y el otro bajo la espada.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



APOSTOLES

Que por la intercesión gloriosa de N. y N.,
Dios, que os ha edificado
sobre el cimiento de los Apóstoles,
se digne bendeciros.

R:/ Amen.

Que os conceda ser testigos de la verdad ante el mundo,
el mismo que os enriqueció
con las palabras y ejemplos de sus apóstoles.

R:/ Amen.

Que podáis así llegar a la patria eterna
por la intercesión de aquellos
cuya palabra os ha hecho manteneros firmes en la fe.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



TODOS LOS SANTOS

Que Dios, gloria y felicidad de los santos,
cuya solemnidad os ha concedido celebrar hoy,
os bendiga con una bendición perpetua.

R:/ Amen.

Que por la intercesión de los santos
os veáis libres de todo mal y perseveréis,
alentados por el ejemplo de su vida,
entregados al servicio de Dios
y de vuestros hermanos.

R:/ Amen.

Que lleguéis a poseer los gozos de la patria celestial
en unión de todos los santos,
entre los cuales la Iglesia se alegra
de ver a sus hijos en una paz sempiterna.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



DEDICACION DE UNA IGLESIA

Que Dios, Señor del cielo y de la tierra,
que ha querido congregaros hoy
para la dedicación de esta iglesia,
(para celebrar el aniversario
de la dedicación de esta iglesia),
os colme de sus bendiciones.

R:/ Amen.

Que él mismo,
que quiso reunir en Cristo a todos los hijos dispersos,
haga de vosotros templo suyo
y morada del Espíritu Santo.

R:/ Amen.

Que, purificados por su gracia,
podáis gozar de la presencia de Dios en vosotros
y llegar a poseer, en compañía de todos los santos,
la herencia de la felicidad eterna.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



POR LOS DIFUNTOS

Que Dios, nuestro Padre,
que con amor inefable creó al hombre
y en la resurrección de Cristo
otorgó a los creyentes la esperanza de resucitar,
os conceda su bendición y su consuelo.

R:/ Amen.

Que a quienes vivimos todavía,
nos otorgue el perdón de nuestros pecados,
y a todos los difuntos les conceda
el lugar de la luz y de la paz.

R:/ Amen.

Y que a todos nos conceda
vivir eternamente felices con Cristo resucitado.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.



FIESTA DE UN SANTO.

Dios, nuestro Padre,
que nos ha congregado para celebrar hoy
la fiesta de san N.,
[Patrono de nuestra comunidad N.
parroquial, diocesana, nacional],
os bendiga, os proteja,
y os confirme en su paz.

R:/ Amen.

Cristo, el Señor,
que ha manifestado en san N.
la fuerza renovadora del misterio pascual,
os haga auténticos testigos de su Evangelio.

R:/ Amen.

El Espíritu Santo,
que en san N.
nos ha ofrecido un ejemplo de caridad evangélica,
os conceda la gracia de acrecentar en la Iglesia
la verdadera comunión de fe y amor.

R:/ Amen.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R:/ Amen.

 

ORACIONES SOBRE EL PUEBLO

Las siguientes oraciones pueden utilizarse, a voluntad del sacerdote, al final de la celebración de la Misa, o de una celebración de la Palabra, o de la Liturgia de las Horas, o de los Sacramentos.

El diácono o, en su ausencia, el mismo sacerdote, puede invitar a los fieles con estas u otras palabras similares:

Inclinaos para recibir la bendición.

Después el sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, recita la oración, a la que todos responden:

R:/ Amén.

Después de la oración, el sacerdote continúa:

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.

R:/ Amén.

1.- Muéstrate propicio con tu pueblo, Señor,
y no prives de los consuelos temporales
a los que deben luchar
por alcanzar los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

2.- Concede a tus hijos, Señor,
la abundancia de tu protección y de tu gracia,
la salud del cuerpo y del alma,
la plenitud del amor fraterno
y una entrega total a tu servicio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

3.- Concede, Señor, al pueblo cristiano
vivir la fe que profesa
y amar los misterios que celebra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

4.- Señor, que tu pueblo reciba el fruto
de tu santa bendición
para que pueda rechazar cuanto lo daña
y encontrar lo que desea.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

5.- Que la bendición que te pedimos,
conforte, Señor, a tus fieles
para que nunca se aparten de tu voluntad
y puedan siempre alegrarse
con tus beneficios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

6.- Haz, Señor, que tu pueblo
se convierta a ti de todo corazón,
pues si lo defiendes cuando peca,
con mayor razón lo proteges
cuando sinceramente se te entrega.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

7.- Ilumina, Señor, a tu pueblo
para que, apegado siempre a tu voluntad,
pueda, en todo tiempo, practicar el bien.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

8.- Ven, Señor, en auxilio de tus hijos
y concédeles la ayuda que te piden,
para que les devuelvas lo que habían perdido
y les conserves lo que les has devuelto
a aquellos que se glorían de ser creaturas tuyas
y vivir bajo tu providencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

9.- Vuelve tu mirada, Señor,
hacia el pueblo que implora tu misericordia,
para que quienes han puesto su confianza
en tu bondad,
puedan difundir por todas partes
los dones de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

10.- Bendice, Señor, a tu pueblo
que espera los dones de tu misericordia,
y concédele recibir de tu mano generosa
lo que tú mismo lo mueves a pedir.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

11.- Muéstrate propicio, Señor,
con el pueblo que vive en tu obediencia;
hazlo crecer y ayúdalo a cumplir tus mandamientos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

12.- Mira con amor a tu pueblo, Señor,
para que, libre de todo mal,
se entregue de corazón a tu servicio
y goce siempre de tu protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

13.- Extiende, Señor, sobre tus fieles
el auxilio de tu máno poderosa
para que te busquen de todo corazón
y consigan lo que con humildad te piden.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

14.- Que tu pueblo, Señor,
pueda alegrarse siempre de celebrar
el misterio de su redención
y experimentar continuamente sus frutos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

15.- Ayuda, Señor, a tu pueblo
para que, rechazando sin cesar lo que te desagrada, encuentre su alegría
en el cumplimiento de tus mandatos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

16.- Señor, que tu mano proteja
a este pueblo suplicante,
lo purifique y lo conduzca
a través de los consuelos presentes,
hacia los bienes futuros.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

17.- Señor, mira con bondad a esta familia tuya,
por la cual nuestro Señor Jesucristo
no dudó en entregarse a sus verdugos
y padecer el tormento de la cruz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

18.- Concede, Señor, a tu pueblo
frecuentar los sacramentos pascuales
y esperar con vivo deseo los bienes futuros
para que, manteniéndose fiel
a los santos misterios de los que ha renacido,
se sienta impulsado por ellos a una nueva vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

19.- Señor Dios, por tu infinita misericordia,
concede a tus hijos paz y prosperidad
para que, persuadidos por tu amor,
te den continuas gracias
y glorifiquen tu santo nombre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

20.- Que el Señor os bendiga
con todas las bendiciones del cielo
y os conserve siempre puros y santos a sus ojos;
que haga descender sobre vosotros con abundancia
las riquezas de su gloria;
que os instruya con la palabra de la verdad,
os oriente con el Evangelio de la salvación
y os haga crecer siempre en el amor fraterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

21.- Purifica, Señor, a tus fieles


en el cuerpo y en el alma
para que, arrepentidos de sus pecados
por inspiración tuya,
sepan evitar los placeres nocivos
y encuentren en ti su gozo y su consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

22.- Señor, que tu santa bendición
disponga interiormente a tus fieles
con el alimento espiritual que les das,
para que realicen todas sus obras
fortalecidos por tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

23.- Fortalece, Señor, con tu gracia
los corazones de tus fieles
para que sean constantes en la oración
y sinceros en el amor fraterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

24.- Dios nuestro, protector de los que esperan en ti,
bendice a tu pueblo:
sálvalo, protégelo y disponlo para que,
libre de todo pecado
y a salvo de las asechanzas del enemigo,
persevere siempre en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Para las fiestas de los santos

25.- Señor, que el pueblo cristiano se regocije
con la glorificación de tus santos
y pueda participar en la suerte
de aquellos a los que hoy celebra
y, así, gozar con ellos algún día
de tu eterna gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

26.- Señor, convierte hacia ti
los corazones de tus fieles
y protege siempre con tu auxilio
a quienes concedes tan grandes intercesores.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

  

EL CREDO DE LOS APOSTOLES

Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a
vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amen.


EL CREDO NICENO


Creemos en un solo Dios
Padre todopoderoso,
Creador de cielo y tierra,
de todo lo visible e invisible.

Creemos en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza que el Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros
y por nuestra salvación
bajó del cielo;
por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la virgen,
y se hizo hombre.
Por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado.
Resucitó al tercer día, según las Escrituras,
subió al cielo
y está sentado a la derecha del Padre.
De nuevo vendrán con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creemos en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Reconocemos un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Esperamos la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

MARIA ROSA MISTICA

 

NUESTRA PATRONA

 

ARQUIDIOCESANA

 

LA IGLESIA  ANTIGUA  EN COLOMBIA VIEJOS CATÓLICOS 1870 P. J. E Res. 0602 del 13 de mayo de 1996 Min-Interior Arquidiócesis María Rosa Mística Res. 1156 del 04 de septiembre de 2015 ES UNA INSTITUCIÓN RELIGIOSA  MUY MARIANA NO SOMOS  ROMANOS PERO SI CATÓLICOS ANTIGUOS. DIÓCESIS:

Bogotá, D.C.

Medellín 

Cali Valle  

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Bucaramanga

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Varias Vicarías:

Florencia

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